LAS TIC EN LA EDUCACIÓN
Son el conjunto de tecnologías desarrolladas para gestionar información y enviarla de un lugar a otro. Abarcan un abanico de soluciones muy amplio. Incluyen las tecnologías para almacenar información y recuperar la después, enviar y recibir información de un sitio a otro, o procesar información para poder calcular resultados y elaborar informes
Cómo afecta a la educación
La tecnología avanza vertiginosamente y produce tal variedad de recursos, lenguajes y modos de interrelación entre sujetos y entre saberes, que la escuela y el hogar deben preparar a los niños para "aprender a aprender", para ser personas autónomas, críticas, con capacidad de decidir ante mares de información de diversa calidad, qué seleccionar con claridad de propósitos. Si bien una educación comprometida nunca sostuvo la creencia de que educar es transmitir certezas y contenidos inamovibles, ahora más que nunca tal idea es absurda. Y lo cada vez menos discutible es que todos, más allá del grado de conocimientos que hayamos construido, estamos sujetos a una educación permanente en tanto elijamos ser educadores. Por otra parte, teniendo en cuenta las crisis energéticas, han de conservarse también en uso las formas más "artesanales" de leer y de escribir; tomar apuntes, registrar ideas en el margen de una página, pasar de mano en mano un libro no son cosas del pasado en tanto las integremos como otra parte de la variedad cada vez mayor de formas de hacer y conocer. Pero nada sustituye ni posterga la importancia que tienen los padres y los maestros a la hora de acompañar a niños y jóvenes en sus procesos de aprendizaje.
La tecnología avanza vertiginosamente y produce tal variedad de recursos, lenguajes y modos de interrelación entre sujetos y entre saberes, que la escuela y el hogar deben preparar a los niños para "aprender a aprender", para ser personas autónomas, críticas, con capacidad de decidir ante mares de información de diversa calidad, qué seleccionar con claridad de propósitos. Si bien una educación comprometida nunca sostuvo la creencia de que educar es transmitir certezas y contenidos inamovibles, ahora más que nunca tal idea es absurda. Y lo cada vez menos discutible es que todos, más allá del grado de conocimientos que hayamos construido, estamos sujetos a una educación permanente en tanto elijamos ser educadores. Por otra parte, teniendo en cuenta las crisis energéticas, han de conservarse también en uso las formas más "artesanales" de leer y de escribir; tomar apuntes, registrar ideas en el margen de una página, pasar de mano en mano un libro no son cosas del pasado en tanto las integremos como otra parte de la variedad cada vez mayor de formas de hacer y conocer. Pero nada sustituye ni posterga la importancia que tienen los padres y los maestros a la hora de acompañar a niños y jóvenes en sus procesos de aprendizaje.
Los avances tecnológicos ponen definitivamente en crisis la autoridad pedagógica: el formador debe formarse toda la vida y estas modalidades de avance del saber dejan notar las diferencias entre quienes lo hacen y quienes no. Tal afirmación puede sonar temible, sin embargo basta con asomarse sin prejuicios a la PC y a Internet para captar que hay en ellas mucho más beneficio y disfrute de lo imaginado, mejores posibilidades de ampliar el saber y de participar en el mundo.
El maestro ya no será un transmisor unilateral de datos sino un estimulador, un coordinador, un modelo de aprendiz que muestre no tanto un conocimiento sino modos de relación con el conocimiento. Siempre insustituible, no hay tecnología que pueda neutralizar la necesidad de un vínculo de confianza, cuidado y responsabilidad por el otro.
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Cada vez que se presentó un avance cultural devenido de una conquista tecnológica hubo resistencias. La imprenta difundió el libro y surgió la lectura silenciosa. Por primera vez la sociedad se inquietó al ver cómo algunos jóvenes se aislaban para leer aventuras románticas y poemas. Médicos y educadores les pronosticaron asma, confusión entre fantasía y realidad, miopía, conductas antisociales y hasta hemorroides merced a la nueva modalidad de lectura. Luego fue temido el cine como agresión al sistema nervioso por la velocidad del estímulo lumínico, más tarde la TV como enemiga del cine y del diálogo familiar. Últimamente se ha denominado a los vídeo juegos como generadores de violencia, sin embargo el único estudio serio publicado al respecto permite afirmar que, en la línea del estudio de los efectos, lo que promueve más ansiedad y tensión son los noticieros y sus contenidos violentos reales.
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